¿Es necesario mantener contacto con los alumnos en una sesión de Yoga?

Sin introducción ni rodeos: yo considero que sí.

Sí es importante tocar a los que asisten a mis clases de Yoga Dinámico. Tocarlos para hacer los ajustes de las posturas, para darles un ´micro-masaje` y se sientan más relajados, para introducir e incrementar el nivel de  autoconsciencia, para darles confianza. Y por mil razones más.

Sé que esta característica recibe una influencia muy directa de mi trabajo como fisioterapeuta: Trato con las manos a las personas que vienen a mi consulta  para facilitar un proceso curativo, dicho de forma más que resumida. No obstante, en el contexto de una clase de Yoga, no se trata de ayudar a curar a nadie – a no ser que facilitemos procesos auto- curativos, para los que todos tenemos suficiente potencial. Pero eso ya es otro tema.

Yo no corrijo posturas, sino que las ajusto. Aparte de una adecuada explicación de cómo realizar una postura de Yoga –asana-,  acompañar mientras el alumno la realiza puede ayudarle a tomar consciencia de la alineación de su propio cuerpo.

Un alumno podrá distinguir mejor, por ejemplo, la apertura de su pelvis y sus caderas  en las posturas de guerrero I o II (virabadhrasana I o II), si le acompaño con mis manos.

Una postura sobre los pies –tadasana- , donde es importante sentir el enraizamiento y  la estabilidad, se integrará mucho mejor si facilito el contacto de los pies con el suelo a través de mis manos.

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Tadasana

En Yoga lo importante no es hacer posturas perfectas, sino hacerlas, disfrutar de la práctica, explorar y experimentar  desde la pureza y la neutralidad, de la misma manera que un niño explora el mundo. Otra razón que he mencionado más arriba es la de ayudar a tomar consciencia de uno mismo. Saberse presente, justo en el momento, sin proyectar ni recordar, sin valorar ni juzgar. En el instante en que el profesor te toca, la atención y la mente se centran justo  en el punto físico de contacto, aquí y ahora. Se genera una presencia que nos permite estar ahí, y estar bien ahí, en nuestro cuerpo, que es nuestra casa, nuestro templo.

Otra razón que explica la importancia del tacto en las clases es la sensación de confianza y seguridad.  No todo se comunica a través de la palabra. Las manos hablan, transmiten mensajes que la voz o la expresión no llegan a comunicar, a veces, de forma completa.  Por mencionar otro ejemplo, en la postura de savasana, se pueden realizar  algunas presas que suponen una descarga tensional considerable: estirar las piernas y la columna lumbar desde los tobillos, masajear suavemente la cabeza, resituar los hombros, etc. O bien ayudar a percibir mejor la comumna vertebral, como si de un collar de perlas se tratara, en la postura del niño –balasana-.

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Balasana

Para mí  es esencial  trabajar cerca del alumno, eso sí, siempre respetando su propio espacio, y su deseo de no ser ajustado, dado el caso.En definitiva, lo que quiero transmitir es que las personas que reciben este contacto –o no contacto, como acabo de comentar-  son únicas, y así me hacen sentir a mí ya que me han elegido para recibir sus clases, con lo que así puedo mostrar mi agradecimiento de forma intuitiva y sincera.