¿Cuántas cuerdas hay que tocar para deshacer una contractura muscular?

Aparte de las musculares, hay que tocar algunas otras cuerdas, se han de considerar diversos factores antes de abordar una contractura muscular con éxito.

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Con frecuencia nos llegan pacientes con distintos niveles de tensión, describiendo la zona del cuerpo afectada como ´cargada`, tensa y muchas veces dolorosa. Esta zona suele ser alguna parte de la espalda ya que su musculatura protege la columna vertebral, sustenta y estructura el tronco y además, actúa contra el efecto permanente de la gravedad.

Lo más intuitivo, y, vamos a decirlo, lo más fácil es, después de explorar al paciente, pedirle que se estire en la camilla para masajear la zona en cuestión y deshacer así la contractura. Y no digo que esté mal hacerlo, al contrario. Si se conoce bien el trabajo, si se tiene claro lo que se puede y lo que no se debe hacer en un tratamiento, entonces un masaje suele resultar bastante reparador.

Sin embargo, muchas veces no es suficiente. Hay alivio, sí, pero al cabo de unos días el paciente vuelve a encontrarse igual.

Una contractura muscular es como un chip de información donde se manifiesta un hábito de vida, un recorrido emocional, un evento específico, un patrón respiratorio y una pauta de alimentación, entre otros.

Para ilustrarlo, vamos a ver qué pasa con Daniela y Mateo. Ambos son pacientes –ficticios, pero con historias muy reales- con vidas muy diferentes pero con un cuadro parecido: una contractura de la musculatura cervical con dolores de cabeza intensos.

Daniela es artista visual. Pinta cuadros por encargo, y organiza exposiciones. A Daniela le apasiona su trabajo porque es muy creativo. Pasa demasiadas horas a la semana en su estudio pintando, y el tiempo vuela para ella, aunque siente el desasosiego constante de que, aunque ahora tiene una buena racha, no tiene estabilidad económica. Para deshacer la tensión sale a correr cuatro veces por semana, y sabe que, después de su sesión, siempre está mucho más relajada y ve la vida con más optimismo. Daniela es una mujer positiva, sabe relativizar las cosas –últimamente parece que ha de relativizar bastante puesto que acaba de romper con una relación de años-. Daniela duerme sus ocho horas, pero con las sacudidas emocionales que lleva le cuesta conciliar el sueño. Cuando puede y hace sol, que le encanta, hace sus comidas veganas en su pequeña y soleada terraza. Daniela se cuida y siempre se acuerda de dar gracias a la vida por lo que tiene, aunque es consciente de que ahora no está pasando por su mejor momento.

bp

Vamos ahora con el otro protagonista de la historia. Mateo es un hombre de mediana edad, igual que Daniela. Trabaja como auditor en una multinacional, así es que siempre se encuentra o en su despacho, o visitando a clientes, siempre rodeado de papeles y de números. El nivel de estrés laboral que experimenta Mateo es muy alto, ya que siempre ha de cumplir objetivos. Su sueldo es elevado, equiparable a su responsabilidad. Tiene estabilidad económica y profesional, pero hace tiempo que no le realiza su trabajo, no le permite fluir, lo cual le provoca cierta tensión. Cuando sale de trabajar vuelve a su casa en coche y se relaja en el sofá, cuando no queda con sus amigos para picar algo y tomar unas cervezas. Mateo no tiene ningún hobby, aparte de la lectura. Tampoco le gusta salir ni hacer ejercicio.

Ni Daniela ni Mateo presentan alteración alguna en su columna vertebral.

Estamos ante dos personas con vidas opuestas pero con una contractura en el mismo lugar y con los mismos síntomas. Por tanto puedo aplicarles el mismo protocolo de terapia manual. El tratamiento les irá bien pero, como tienen vidas tan distintas, seguramente habrá diferencias en los resultados:

Daniela es más positiva que Mateo, pero el último sabe relajarse más durante las sesiones. Ella acaba de sufrir una ruptura, y él tiene, ahora mismo, una vida emocional bastante llana. Daniela es vegana por lo que es más que probable que tenga un déficit de Hierro, lo que influye en la aparición y persistencia de contracturas musculares. Por el contrario, Mateo apenas ve el sol, por lo que podría estar bajo de Vitamina D, lo que también facilita que las contracturas se formen y permanezcan.

Como habéis visto, son unas cuantas las cuerdas que hay que tocar para que el tratamiento de una contractura de los resultados esperados y, finalmente, el cuerpo pueda emitir una melodía integradora y fluida. Insisto en que un fisioterapeuta puede hacer lo mismo y obtener buenos resultados. Sin embargo, prestar atención a los detalles nos permitirá, sin duda alguna, precisar los tratamientos para que nuestros pacientes encuentren, no tan sólo alivio temporal, sino una respuesta adecuada con una solución específica y global.

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