Trabajando el Suelo Pélvico a través del Yoga Dinámico

11377961_501126643386978_126210624_nEl Suelo Pélvico es una estructura que sustenta los órganos situados en la cavidad pélvica, formada por una serie de músculos insertados en los huesos de la pelvis.

Para hacernos una idea visual, se trata de un pequeño ‘cuenco muscular’, una potente malla donde hay cabida para los órganos sexuales, la vejiga urinaria y el recto.

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Los músculos del Suelo Pélvico no son como los grandes grupos musculares, aquellos que nos aportan la fuerza motriz como pueden ser los de las extremidades. Dicho de otra manera, no se trabajan levantando pesas puesto que, entre otras cosas, tan sólo un 20% de sus fibras pueden contraerse voluntariamente. Y es que el 80% restante mantiene su tono de forma refleja, igual que el corazón que palpita, o el estómago que digiere el alimento involuntariamente.

Una debilidad en el Suelo Pélvico trae consecuencias: la más común es la incontinencia urinaria, sobretodo en mujeres, y puede ser de diversos grados. La incontinencia también puede presentarse tras un traumatismo en el suelo pélvico, como un parto o una cicatriz tras este o una intervención.

También aparece con frecuencia con la práctica constante de deportes de impacto en mujeres, y en ciclismo en los hombres (ha de ser una práctica muy continuada, y no necesariamente ha de suceder; así es que, si os gusta correr, hacer trayectos largos en bicicleta, participar en carreras o triatlones no os asustéis)-

Con o sin incontinencia, un Suelo Pélvico inestable también suele derivar en disfunciones sexuales, tales como la ausencia de libido, el vaginismo o la dispareunia (dolor durante el coito) en las mujeres, o la diserección en los hombres, entre otros. De hecho, a las consultas también acuden personas jóvenes, con cuerpos esculpidos por un intenso entreno deportivo pero con un Suelo Pélvico muy pobre, precisamente a consecuencia de tanto trabajo corporal.

Asimismo, si esta ´malla’ de la que hablábamos cede, los órganos que contiene pueden descender, dando lugar a los temidos prolapsos, los cuales, si no se detectan y rehabilitan a tiempo pueden acabar precisando cirugía.

Dicho esto, cabe decir que hay muchas maneras de trabajar el Suelo Pélvico que no incluyen horas y horas de duro trabajo en el gimnasio. Lo único que necesitamos es hacernos un poco responsables de él ya que nadie lo va a trabajar por nosotros.

Una forma amena, dinámica y consciente de trabajar nuestro Suelo Pélvico es a través del Yoga Dinámico que, con esta finalidad facilita la toma de conciencia sobre las distintas estructuras corporales, pero haciendo especial énfasis en la zona pélvica. la foto (9)

Con este punto de partida, en una sesión de Yoga Dinámico se inducen diversos tipos de asanas (posturas de Yoga): unas aportan flexibilidad a las articulaciones de las caderas, otras permiten visualizar las estructuras de la pelvis. También hay posturas que ayudan a trabajar este 20% de fibras contráctiles a voluntad, mientras que otras asisten a la contracción refleja de las fibras musculares que no controlamos nosotros. Y por supuesto, como en todas las sesiones de Yoga, hay una meditación guiada muy necesaria para integrar toda la práctica que hemos compartido, y para mantenernos conectados con el presente, ya que sólo desde el aquí y ahora podemos hacer un trabajo que nos satisfaga, nos centre, nos conecte y nos haga sentir más felices.

Próximamente abriremos clases grupales de Yoga y Suelo Pélvico. También se pueden realizar sesiones individuales

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