RECUPERAR LA LIBIDO. ENFOQUE DESDE LA FISIOSEXOLOGÍA

El-beso-de-Rodin_54420018458_53389389549_600_396En el último post decíamos que la ausencia total o parcial de libido es una falta de interés por mantener un encuentro sexual. Y que esta falta de deseo puede estar relacionada con un proceso de somatización, por el cual una angustia emocional se transmite a través del cuerpo.

En estos casos la falta de deseo sexual se produce porque nuestro cuerpo libera menos dopamina, que es la hormona responsable de la motivación y del placer. Es decir, que para pasárnoslo bien necesitamos esta hormona como el oro.

¿En qué situaciones segregamos dopamina? Pues cuando estamos ante una situación que sabemos nos va a generar placer y satisfacción: antes de entrar en el cine, cuando suena una canción que nos encanta y empezamos a bailar como locos, cuando nos reunimos con los amigos o ante la tarta de chocolate de la pastelería de la esquina (aquel tan tostadito por los bordes, mmmm….).

También liberamos dopamina durante la excitación sexual: estamos con la persona que nos gusta y tenemos la firme expectativa de que nos lo vamos a pasar bien en un encuentro íntimo. Y mientras estamos ahí no existe nada más. No proyectamos, no reproducimos, nos dejamos llevar por el momento, hacemos y nos dejamos hacer, fluimos, somos libres. Y la dopamina sigue, y sigue. Esto en el caso de que el sexo sea satisfactorio.

Lamentablemente cuando la libido está ausente y no hay ganas, todo esto no sucede.

Si experimentamos una sobrecarga emocional y nuestro cuerpo no permite a nuestro Sistema Límbico liberar dopamina, estas ganas no aparecerán por sí solas (si tenemos mucho estrés, demasiado trabajo, dormimos poco y mal, recordamos una situación que nos hace entrar en tensión, etc). Obviamente existen trastornos emocionales más complejos y profundos que se somatizan en una falta o ausencia de libido, y que requieren tratamientos más específicos. Pero cuando se trata de cuadros más relacionados con el estilo de vida occidental, tales como los mencionados arriba, se pueden hacer cosas para que la libido vuelva a nuestro lado. Os comento algunas:

Trabajar el ´aquí y ahora`

Una relación sexual va acompañada de cierto grado de intensidad puesto que conlleva un contacto muy íntimo con otra persona. Por eso es muy importante estar ahí al cien por cien. Si nos ponemos a pensar en a quién invitamos para el cumpleaños, si el informe que nos han pedido llegará a tiempo, o si nos darán los días de vacaciones que hemos pedido, entonces no vamos muy bien.

Al sexo le gusta la concentración, no la dispersión. Y como todo se puede entrenar, la concentración y el enfoque también.

Así pues, podéis empezar por crear ambiente: unas velas, una música adecuada que os guste y os motive, quizás algo de incienso. A partir de aquí ya podemos entrar en conexión con el presente a través de la respiración consciente, el trabajo de autotacto (no necesariamente masturbación, aunque si estamos en un ambiente privado y surge, por qué no), diversas técnicas de meditación, etc. La cuestión es tirar de cualquier herramienta que nos permita enfocarnos de forma genuina en el aquí y ahora.

Aparcar los tabúes y dejar volar la imaginación

Ahora que ya sabemos que hemos de estar en el momento presente, ya no ocuparemos la mente con la lista del súper o los planes del fin de semana. Ahora toca dejarse llevar por aquello que induzca a la excitación sexual. Obviamente no se pueden imaginar cosas que impliquen el perjuicio ajeno. Exceptuando esto, todo es válido. TODO. Lo que piensen los demás nos importa un bledo, entre otras cosas porque los demás están demasiado ocupados con sus propias vidas y, además, no pueden entrar en nuestra cabeza.

Trabajar las ganas de tener ganas

Si no tenemos ganas podemos hacer dos cosas: preocuparnos por ello y bloquearnos. O bien, observarlo, constatarlo sin hacer ningún juicio al respecto, y mirar qué se puede hacer sin tampoco obsesionarnos por ello. Ahí ya hay un interés y cierta motivación. Esta motivación hay que utilizarla, intentar salir de la zona de confort y tirar de aquellos recursos que nos permitan tomar de nuevo las riendas de nuestra sexualidad.

Por ejemplo: ¿no os ha pasado que empezáis con juegos previos sin demasiadas ganas, y al final lo acabáis pasando en grande? ¿Verdad que a veces nos da pereza hacer deporte, pero lo hacemos y después nos sentimos invencibles? Pues a veces es parecido. Si pensamos en la pereza que nos da el sexo ya no salimos de ahí. Si no pensamos y lo hacemos…a saber lo que surge, ¡igual una experiencia interesantísima!

Desde la Fisiosexología se pueden realizar una serie de técnicas corporales (somato-emocionales) que son herramientas terapéuticas aplicables a través de la sensibilidad consciente. Estas técnicas se aplican de  forma directa (el fisioterapeuta le enseña al paciente, por ejemplo, cómo respirar), de forma indirecta (en autoaplicación) o bien en dinámica de grupo. El objetivo es el de armonizar la función erótica, y en este caso, hacer que vuelva la apetencia sexual.

Seguiremos hablando. Por vuestra parte, ¡seguid fluyendo!