Dolor de espalda no específico: Una experiencia singular

espaldaLaura

Hace unas semanas me sucedió algo muy curioso: me puse un caramelo en la boca y me lo tragué sin querer. Inmediatamente noté un bloqueo contundente en mi garganta ya que el caramelo era un poco voluminoso, pero pensé que al ser de azúcar se iría deshaciendo.

Sin embargo, a medida que iba descendiendo notaba como si sucediera lo contrario:  ¡parecía que me había tragado una pelota de tennis!. El caramelo dichoso llegó a un punto de mi esófago donde, como por arte de magia, empezó a provocarme un dolor hacia la región dorsal alta de la espalda y el omóplato izquierdo. La sensación era de una contractura aguda. Me costaba mover el hombro. Por suerte, se fue deshaciendo parcialmente, fue bajando por el tubo digestivo y el dolor desapareció. Aun así, bien os he de decir que si os pasa lo mismo y os angustia, lo consultéis en seguida con vuestro médico.

Esta experiencia viene a que todo en nuestro sabio cuerpo está interrelacionado: por ejemplo, un nervio periférico conecta nuestra médula con el dedo gordo del pie; o, sin ir más lejos, tragándote un caramelo te puede llegar a doler un hombro.

Hay que tener en cuenta que no estamos hechos por partes, a modo de puzzle; somos un todo, de manera que lo que afecta a una zona puede repercutir en otra que, a simple vista, no parece que tenga ninguna relación. Esto explica, en determinadas ocasiones, el dolor de espalda no específico.

El dolor de espalda no específico es aquel cuya causa se desconoce. No hay un diagnóstico concreto, ni una enfermedad subyacente que justifique este dolor. Pero existe, y además suele ser persistente.

Uno acude al especialista pero a veces este no puede ofrecer una solución precisa, no por falta de competencia o conocimientos, sino simplemente porque no detecta nada relacionado con este dolor de espalda que tanto molesta y limita. A menudo incluso se piden pruebas como radiografías y resonanacias magnéticas, pero estas tampoco muestran nada.

Así pues, el tratamiento para el dolor de espalda no específico suele ser sintomático: se acostumbra administrar medicación (antiinflamatorios, analgésicos, y/o relajantes musculares) para eliminar el dolor. A veces, yo diría que con suerte, se pautan sesiones de Fisioterapia, donde se aplican aparatos de Electroterapia a nivel local, es decir, en el lugar que duele, con la misma finalidad. También se hace algo de terapia manual y se enseñan ciertos ejercicios. Todo esto da buenos resultados, si es que lo que se quiere es reducir o paliar temporalmente el dolor.

Si por el contrario, el objetivo de un tratamiento de dolor de espalda es controlar este dolor de manera autónoma, y hacer que eventualmente desaparezca, entonces hay que hacer otras cosas. Pero esto ya lo dejo para mi próxima entrada.

Recordad que una espalda sana y sin dolor hace que estemos mejor a nivel físico, mental, y también a nivel psico-sexual.

Espero que paséis un feliz fin de semana. Yo aprovecharé para inundarme del aire del Mediterráneo y hacer un poco de yoga en la playa. Hasta muy pronto!