Cuidar y proteger la columna vertebral en un comienzo de temporada

Espalda 2 recortada

Ayer, día 12 de septiembre, fue el día en que la mayoría de niños  comenzaron la escuela.

Muchos de nosotros hemos dejado atrás las vacaciones , incorporándonos otra vez a la rutina de trabajo, y/o enfrentándonos ahora a una nueva temporada llena de retos  y objetivos diversos.

Tengamos hijos o no,  es cierto que cualquier cambio de ritmo se refleja y manifiesta en el cuerpo, de distintas maneras y a varios niveles. Una de estas manifestaciones corporales más comunes reside en la Columna Vertebral.

La Columna Vertebral es un complejo estructural, extremadamente sofisticado, formado principalmente por 24 vértebras, el sacro y el cóccix.  Además de los huesos, hay una serie de estructuras blandasfibras musculares, tendones, ligamentos, etc- asociadas que justifican sus funciones de movilidad, protección y estructura.

Vamos a explicar muy brevemente estas funciones de la columna, para así entender por qué es tan importante cuidarla, y poder establecer unas pautas básicas para hacerlo.

– Movilidad y flexibilidad:

La estructura de la Columna Vertebral permite que podamos inclinarnos y girarnos a ambos lados, así como doblarnos hacia delante y atrás (inclinación, rotación y flexo-extensión de tronco).

Estos movimientos son posibles gracias a las características de las articulaciones que hay entre les vértebras, y a la forma y función de los músculos asociados a ellas. También a los discos intervertebrales, una especie de ‘almohadillas’ que hay entre vértebra y vértebra, que son elásticos, y además absorben la mayor parte de la intensidad de los impactos, entre otras funciones.

– Protección:

La Columna Vertebral protege a la médula espinal, que es la parte del Sistema Nervioso Central por donde pasa la información sensitiva y motora. Por ejemplo: si quiero seguir escribiendo, mi cerebro da la orden a mis manos para que escriban; o a la inversa, nuestro cerebro no interpretará igual un empujón o una caricia. Estas acciones o sensaciones han de pasar por la médula para ser ejecutadas o interpretadas.

Efectivamente, la médula ha de estar muy protegida dentro del canal raquídeo, pues una lesión podría tener consecuencias gravísimas a nivel de sensibilidad/movilidad. Una sección total de esta elimina toda posibilidad de movimiento o sensación a partir del nivel donde se ha producido la lesión.

Por otra parte, la función protectora también está asociada a la amortiguación de los impactos, como hemos comentado arriba.

Por ejemplo: si resbalamos y nos caemos al suelo, los músculos que rodean a la columna harán de ´legionarios` para proteger al tronco, y se pondrán en ‘guardia`, es decir, se tensarán mucho más de lo normal para poder absorber el impacto de la caída, junto a los discos intervertebrales. Estos músculos se irán relajando progresivamente de forma espontánea, pero difícilmente lo harán del todo, con lo que muy probablemente aparecerán  las temidas contracturas musculares.

 -Estructura:

La Columna Vertebral es el eje del cuerpo, la base del tronco. A ella se unen muchas otras unidades de movimiento que no tendrían justificación si la columna no existiese.  Tratemos de imaginar un cuerpo sin columna. ¿Verdad que no podemos? Nos puede faltar una mano, un pie o incluso una extremidad entera…¡ esperemos que no ! Aún así, la vida podría continuar. Sin columna, no. Además, la Columna Vertebral nos permite también permanecer en bipedestación, es decir, de pie.

Ahora que ya conocemos las principales funciones de la Columna Vertebral, ¿qué consejos os puedo dar para mantenerla sana y libre de lesiones, ahora que, de una forma u otra, y a diversos niveles, nos hemos adaptado a una rutina de trabajo?

En primer lugar, hay que considerar los hábitos de movilidad y las experiencias de cada persona, que son muy diferentes.

Vamos a poner como denominador común el cambio de rutina: estamos ya con los pies en el suelo,  de  vuelta a la normalidad, y como decíamos al principio, las vacaciones quedan lejos.

Recomendaciones generales:

– Caminar: Si no practicamos deporte habitualmente, caminar a un ritmo moderado-intenso es una forma excelente de activar la circulación y la postura. Además, al ser un ejercicio aeróbico, nos ayudará a liberar endorfinas, que son algunas de las hormonas responsables de nuestro bienestar. Si podemos, por ejemplo, ir al trabajo caminando, vamos a empezar el día más activados y con mejor humor, sin duda.

– Practicar deporte: Si ya se practicaba alguno antes, y nos hacía sentir bien, hay que continuar. Y si no, a ser posible, buscar alguna actividad física que nos guste –bailar, nadar, yoga, Pilates, etc.- y que nos permita activar todos los movimientos de la columna en su mayor amplitud posible.

Si tenemos hijos, implicarnos en sus juegos, imitarlos, meternos en su mundo: Los niños necesitan moverse continuamente para conocer el entorno y activar su propio crecimiento. Tienen muchas posibilidades de movimiento porque son muy flexibles Y su energía es incombustible. Participar en sus juegos poniéndonos a su nivel permite que activemos zonas del cuerpo que probablemente teníamos olvidadas, y la columna puede ser una de ellas. Además, así alimentamos la relación con los nuestros, incrementando el nivel de salud emocional y bienestar de toda la familia. Es una gran opción si no encontramos el hueco para hacer ejercicio.

– Encontrar un espacio para nosotros: Aunque con la vorágine del día a día puede ser difícil, es importante encontrar un espacio donde poder encontrarnos a nosotros de forma regular. Da igual si es una actividad física o no; lo importante es que nos guste y nos haga sentir bien, en paz. Esta sensación de bienestar relajará la tensión de la musculatura en general, reduciendo las posibilidades de padecer contracturas por estrés.

– Acudir al/la fisioterapeuta: Si notamos una fuerte tensión en la parte posterior del cuello, nos es difícil girar la cabeza, o incluso nos duele, hay movimientos de tronco que nos cuesta realizar, nos sentimos abatidos por un dolor sordo en alguna parte de la espalda que no sabemos cómo localizar, etc.; entonces es el momento de acudir al fisioterapeuta, para que averigüe el problema y aplique un tratamiento físico adecuado. Muchas veces, con un masaje terapéutico personalizado se da con la solución, aunque no siempre.

Què hay que evitar?

– Altas velocidades en la carretera

– Salir en moto o en bicicleta sin casco

– Sedentarismo absoluto

– Posturas muy prolongadas y repetitivas: si estamos ante el ordenador, levantarnos de vez en cuando y si podemos, estirarnos antes de volvernos a sentar. Si trabajamos de pie, intentar flexionarse hacia el suelo para estirar la musculatura posterior de las piernas y descargar la espalda.

– Actividades deportivas de riesgo si no se tiene experiencia, que impliquen realizar movimientos muy bruscos.

– Y también: ¡el aburrimiento!

Espero que estas explicaciones y pautas os sirvan para conocer un poco más de vuestro cuerpo, y así ir solucionando aquellas molestias que tanto molestan a veces.

Si tenéis cualquier duda no dudéis en comentarmela. Muchas gracias y feliz fin de semana, a ser posible, con la columna bien sana!

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